Ponencia: El Diseño en Proceso
Cuando la
imagen está al poder, es cuando más atención debemos prestar a la formación del
Diseño en Comunicación Visual, dejando de lado lo que ya sabemos para ir
comprendiendo y construyendo nuevos paradigmas que le devuelvan el carácter
expresivo y social a la disciplina. Esta es la mirada de un docente y sus
alumnos por legitimar el diseño, trabajando en el entorno, en el campo, en la
casa, en el afuera, en la calle como nuevos espacios de aprendizaje.
Reconocer el problema de la falta de un marco teórico
de la comunicación visual y que el mismo supera la clasificación entre la
formación pública y privada, es parte de
los nuevos desafíos de quienes decidimos “diseñar” junto a los alumnos, superando la fragmentación del conocimiento
en la disciplina.
Asumido el estigma de que los diseñadores sólo hacemos
“dibujitos”, y del tabú de hablar de
neuromarketing, publicidad, comunicación social o nuevos medios en los talleres
de diseño; hoy estamos en un proceso constante de legitimación y desarrollo del
Diseño que nos obliga a repensar el alcance, el objeto y el fin del mismo en esta época posmoderna,
eminentemente visual por cierto.
En la era de la comunicación, en pleno paradigma de la
imagen, cualquiera podría afirmar que es la mejor etapa por la que podría
atravesar el Diseño en Comunicación Visual, augurando un crecimiento de la
disciplina, al punto de ser la actividad táctica de la Comunicación
Estratégica, más privilegiada en sus aspectos científicos, prácticos, de
formación y reconocimiento social.
Sin embargo, estamos en aquel desarrollo, superando la
fragmentación, la superposición de objetos con otras disciplinas, la falta de
marcos teóricos y lo borroso de nuestras
fronteras, pensando y definiendo el estatuto epistemológico de la disciplina.
Como dice Martin Serrano, para trabajar teóricamente
la comunicación es útil una actitud metodológica que denomina “poner en
paréntesis”, es decir, dejar de lado provisoriamente lo que se sabe de la comunicación
visual, en este caso, para aprender a partir de las propias experiencias
personales. Esto no significa, según el autor, dejar de lado todo lo aprendido,
sino asumir una actitud capaz de explicar lo que se sabe por experiencia sin
conformarse con la descripción de los fenómenos, interesándose en la razón de
éstos.
Siguiendo con la idea del paréntesis, y con la misma
ansiedad de estar frente a una hoja en blanco, es pertinente en este contexto, comenzar analizando las
respuestas de los públicos relativizando algunas de las ya conocidas teorías
que nos decían, por ejemplo, que el verde era naturaleza o que el amarillo
connota sólo calidez, pero que no nos aclaraban que no todos los amarillos
producen lo mismo, porque es el destinatario quien decodifica y por lo tanto
resignifica nuestro mensaje influenciado por sus aspectos contextuales y
subjetivos.
Aun hay espacios de enseñanza donde se enraizaron
algunas teorías de color, de la organización, la percepción y el comportamiento
del consumidor, la mayoría investigadas
por especialistas en otras ciencias, no comunicólogos, influenciados aun por las experiencias de los efectos de
los medios de comunicación de masas de las guerras del siglo pasado.
También hay ámbitos de la formación en el diseño que no
escapan, por ejemplo, al modelo
comunicativo de Shannon y hablan aun de aquel sin pensar en su relación con el
entorno, su función intrínseca con la cultura;
y de los aspectos económicos, políticos y culturales que indicen en
él, interrelacionándose en un sistema social en el cual nos
legitimamos como parte fundamental de la
sociedad.
Ahora los que piensan científicamente la comunicación,
en reparación a la crisis del campo como le dicen, se están centrando en el
estudio de la “audiencia”, analizándola como un proceso de sujetos competentes
que negocian la interpretación de lo que se dice, al punto de querer leer o
escuchar solo aquello que nos gratifique,
satisfaciendo nuestros deseos e intereses, como lo explica la teoría de
Usos y Gratificaciones desarrollada por Blumler y Katz.
Por lo tanto, “poner en paréntesis” aquellos supuestos
de que una tipografía romana era más legible que una palo seco, o que sus
rasgos curvos connotarían dinamismo y
por lo tanto era pertinente para comunicar naturaleza por ejemplo; es
considerar que cada destinatario construye el significado de los mensajes que
elaboraba un emisor, que según lo aprendido décadas atrás, éste se auto
convencía que aquello que decía seria de igual modo recibido e interpretado.
En una presentación sobre Nuevos Medios y Lenguajes
organizada hace unos pocos años en nuestra ciudad por la Fundación E+E y
dictada por el Lic. Juan Manuel Lucero, éste nos compartía cómo se diseñaban
flyer para redes sociales, donde iban probando las tipografías y su legibilidad
de acuerdo a la respuesta inmediata de la audiencia, y de acuerdo a su comportamiento
lo iban ajustando sin la fórmula de manual teórica.
Según lo aprendido en las leyes de la percepción del
color, por ejemplo, el azul connota seriedad, sin embargo para comunicar aquel
concepto, ahora se deben probar otras alternativas cromáticas, y decidirse por
la más pertinente al momento de ser percibido instantáneamente por parte del
destinatario, y tal vez y con seguridad, terminen eligiendo algún otro color
que lejos estaba de la regla de manual, aprendida en las aulas de diseño
aisladas de toda realidad.
Si pudiéramos definir el momento actual de cómo nos
estamos comunicando, adhiero a las palabras de Adriana Amado Suárez diciendo:
“hoy, la comunicación es uno a uno, al instante y a la vista de todos”. Lo
instantáneo, que caracteriza el mundo actual de las comunicaciones y a la vida
social en general, nos permite mediante la evaluación y el control, ir
ajustando cada parte del proceso y sus resultados traducidos en diseños
funcionales al comportamiento de los destinatarios, cada vez más impredecibles,
incontrolados pero afortunadamente
segmentados.
Gracias a lo anterior, podemos ir midiendo como es la
recepción de un mensaje al mismo momento que se produce el acto conjunto de
recepción de los mismos y de acuerdo a esto, se podrán re-organizar los
elementos de diseño, sus significados, la claridad de la estrategia o lo
pertinente del mensaje, en lugar de quedarnos “seguros” de lo que habíamos
aprendido fuera del “paréntesis” el lugar cómodo donde nos decían que todo lo
rojo esta relacionado a la pasión por ejemplo.
Y por qué es tiempo de re-pensar ahora que el rojo no
necesariamente es útil para connotar pasión?, no todas las personas tenemos en
nuestros modelos o estructuras mentales el mismo significado de lo que es
pasional, no todos sentimos las mismas pasiones aunque nos ubiquen dentro de un
segmento o target. Y si fuera así, las variables externas, el momento y el
entorno de la comunicación, las expectativas y necesidades de cada
destinatario, producen que aquello rojo nos signifiquen otros valores,
cuestionando las teorías del siglo pasado.
Poniendo en paréntesis por un momento aquellos
paradigmas y teorías que aprendimos, hoy podemos y debemos desarrollar nuevas
experiencias, ya que el proceso personal y subjetivo de interpretar y resignificar
los mensajes que nos llegan a través de los medios masivos por ejemplo,
necesita de un estudio más científico de como el destinario interpreta, de su
nuevo rol como co-emisor, co-produciendo
los mensajes en el mismo proceso en que nos estamos comunicamos. Hoy los
destinatarios son activos, productores de mensajes, tienen una actitud
selectiva de éstos, y ese nuevo rol
tiene que estar en las miradas teóricas y procedimentales del diseño y su problemática.
En este re-pensar el diseño, estamos nutriéndonos de
nuevas teorías y modelos que se van construyendo y sistematizando con el aporte
de la tecnología, y que van definiendo una metodología científica que permita
consensuar marcos teóricos que orienten muestras decisiones y se ajusten a las
necesidades de la era del “Homo videns”, al decir de Giavani Sartori.
Los nuevos aportes centrados en la forma de percibir,
resignificar e interpretar de los destinatarios, lejos de la concepción de los
receptores como una masa amorfa, pasiva y
previsible; nos avizoran un camino de búsquedas que motivan el asombro y
la curiosidad por ir definiendo nuestro propio repertorio de teorías y
metodologías.
Desde la experiencia, y en un volver a definir el
diseño y su función social, venimos trabajando también por la legitimación de
la disciplina y vale la aclaración que no lo hacemos como una indagación
científica sistemática que exige la crisis del campo de la comunicación.
Solo comparto a continuación un proyecto que estamos desarrollando junto a la
institución y los estudiantes, como un aporte empírico al pensar y comprender
el diseño.
Una de las experiencias que estamos llevando a cabo
desde hace tres años en el ámbito de la Formación Superior de Diseño Gráfico en
nuestra ciudad, está inspirada en el modelo “La Escuela al Revés” de Salman
Khan, donde se modifican las fronteras del aula-taller, trasladando el aula a
la casa de los alumnos y a sus entornos sociales.
Las escuelas al revés
comenzaron a propagarse en Estados Unidos tras el éxito de clases gratuitas en
internet de Khan, un joven banquero que comenzó subiendo videos a you tube para
enseñar matemática y algebra a sus parientes, y al cabo de un tiempo se
encontró con millones de jóvenes de todo el mundo mirando sus clases.
En 2008 Khan fundó
Khan Academy y en 2014 ya ofrecía videos gratuitos en 28 idiomas a unos 10
millones de estudiantes cada mes, revolucionando el sistema educativo mundial.
El sistema se basa en
personalizar la educación adaptándola a las necesidades de aprendizaje de cada estudiante,
a su propio ritmo y a su entorno. Cada
uno de nosotros tiene una forma distinta de aprender, algunos estudiamos mejor de
tarde, otros de noche o cuando el tiempo nos permite después de horas de
trabajo. Algunos aprendemos más con lo
visual otros más con lo auditivo, en tramos de 20, 30 o 60 minutos, de ahí la
necesidad de considerar el modelo la Escuela al revés.
Sin ser ajenos a la
realidad de nuestro país, un gran porcentaje de nuestros alumnos trabajan y otros
estudian complementariamente
otra carrera y afortunadamente no descuidan sus actividades físicas recreativas,
deportivas y sociales. Este escenario nos obligó a pensar el modelo de estudio
que se detalla para no perder el presentismo ni el fracaso de las deserciones.
Se trata de
transformar aquello de “voy a clases” a escuchar al profesor y luego aplicar lo
aprendido a través de las guías prácticas de tareas en casa como lo secundario
del acto de aprender, por nuevos espacios para acompañar a los alumnos en la
resolución de problemas que van surgiendo al instante, estimulando con ello la
creatividad y el sentido común para descubrir soluciones de diseño a cada situación
crítica que se presenta en el proceso.
La metodología Escuela al revés consiste en
re-organizar el cronograma de las clases teóricas, pensando el aula como
espacio proyectual, donde los contenidos conceptuales se analicen en la casa de
los jóvenes y en el espacio del aula se
pongan todo en práctica, en ese lugar común donde se encuentran las verdaderas
dudas.
Con un material de consulta y bibliográfico de
referencia, adaptado al lenguaje y a los medios tecnológicos actuales, los
alumnos en sus hogares desarrollan el estudio de teorías, experiencias de campo
de otros autores y diseñadores, y que comparan con sus propias búsquedas de
materiales de investigación o de experimentación, para luego en las aulas
desarrollar la aplicación práctica, experimentando así con un amplio repertorio de alternativas que
se analizan junto al docente y lo más importante: colaborativamente con sus
compañeros.
La distribución en mesas taller de los alumnos, el
acceso a la tecnología desde sus propias tablets, celular y notebook hasta el
complemento con otras herramientas de registro no tecnológicas como las propias
bitácoras que junto a los blogs personales, hacen que en el aula podamos ir
construyendo principios que lejos de estar estandarizados como recetas de
manual enciclopédico, vayamos adecuándolos a las necesidades propias de
segmentos de públicos que demandan su atención.
La realidad de nuestra institución, como lo dije
anteriormente, nos lleva a tener más del 60% de alumnos que necesitan trabajar
para financiar su formación, la inasistencia de los mismos y la falta de tiempo
productivo para la práctica profesional hace que el tema de las “lagunas” o
huecos que les producen con los que faltan o no terminan por comprender sea
significativo. Poder acercar herramientas para que en su tiempo y en su casa
los estudiantes puedan revisar los temas, para que luego en clases avancemos
sin necesidad de volver a explicar, es otra de la utilidad de la escuela al
revés.
Otro de los beneficios de cambiar los espacios de
aprendizaje, es el desarrollo de la
creatividad, verdadero motor del proceso de diseño y actitud
imprescindible para aprender.
Incentivar la capacidad de imaginar, es focalizarse
más en el aprender que en el enseñar, donde el profesor coordina donde mirar,
los acompaña en descubrir aquellas chispas que serán el fuego de una gran idea,
porque ninguna idea nació completa de la mente de un brillante ni resuelta como
pase de magia. Solo se trata de encontrar chispas a nuestro alrededor para
luego, con una metodología racional, poder desarrollar ideas pertinentes, dejando
de lado el miedo y la pereza que son las pestes de la creatividad.
Constituirnos en “mentores” de los
alumnos es el nuevo rol de los profesores, donde los futuros profesionales del
diseño tengan esa capacidad de mirar, de querer encontrarse con las oportunidad
para innovar, de ser felices con la excitante capacidad de soñar, y aquí les
juro que las ideas nacen a partir de pequeñas chispas que están frente a
nosotros todo el tiempo.
En la actual “era de la conversación”, se trata de conversar en el
aula, en lugar de sólo “dictar” clases, quien no se olvidó de su charla con un
maestro o un profesor que nos aconsejo y con ello nos inspiró. La parte más
importante del proceso de enseñanza-aprendizaje es hacer cosas, resolver
problemas creativamente y estar cerca para ayudarnos “mutuamente”.
El desarrollo
de la creatividad, se da mejor en compañía de otros creativos, ya que ésta es
un proceso social: nuestros mejores avances provienen de la gente con la que
aprendemos, de quienes competimos y con quienes colaboramos.
Pero antes es
importante superar en esta parte del mundo, un mal que aun padecemos y es la “cultura
del fracaso”, donde este es una experiencia de trabajo que sufren la mayoría de
los triunfadores.
Debemos en los
espacios de aprendizaje, superar la falta de tolerancia al error y al fracaso
individual, actitud que se potencia sino estamos con los alumnos cuando no
encuentran las soluciones o descubren que no fue esa la idea correcta en ese
momento. Winston Churchill, primer ministro británico dijo: “el éxito es el
resultado de ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo”.
El mirar hacia afuera
del aula como espacio de aprendizaje es una actitud que nos permitirá
adaptarnos a un entorno que se transforma y que está revolucionando la manera
en que producimos prácticamente todo, por ejemplo las impresoras 3D se irán
transformando en electrodomésticos de uso cotidiano como la propia computadora
que tengo conmigo.
Aquellas impresoras
se las utilizan ahora, en este momento, para la fabricación también instantánea
de objetos que uno necesita ya. Si vos perdiste tu lente o un simple botón de la camisa, la tapa del tablero del auto o la “cosa” de
tu heladera, la solución solo estará a un clic del teléfono celular y de tu
impresora.
Al igual que la
comunicación, la producción de todo lo que consumimos será cada vez menos masificada y más
personalidad e individualizada.
Muy pronto, entiéndase
cerca, nosotros podremos comprar lo que necesitamos al instante, donde se nos presenta
el verdadero problema o necesidad y donde habrá algún producto que pueda satisfacerlo
rápidamente. Por ejemplo, cada vez habrá más diseños y planos de productos
donde estos se venderán desplazando los productos de las góndolas, así
pasaremos a vender diseños que cada uno podría imprimir en su casa con
materiales que también se están investigando.
Vamos así a comprar
diseños de nuestras prendas de vestir, de nuestros muebles, herramientas y
alimentos, siendo co-diseñadores y co-productores de ellos adaptándolos a
nuestras propias necesidades.
Ahora, servirá lo
aprendido en las aulas de diseño sobre algunas teorías de posicionamiento
cuando el objeto o producto mismo también esta transformándose junto al comportamiento
radical de los destinatarios? Es una pregunta retórica.
Estamos enseñando en
las aulas de diseño a innovar realmente?, estamos desarrollando la capacidad
creativa, de análisis, de adaptación, de observación y sobre todo una actitud
profesional de responder a cada problemática desde su especificidad?
Hace unas semanas atrás
invitado por una empresa local de seguros, tuve la oportunidad de escuchar al
Presidente de BBDO, el creativo publicitario Carlos Pérez hablando del
Posicionamiento Físico como una de las tendencias en comunicación y consuno.
Así como aprendimos que el posicionamiento es el lugar que ocupan las marcas en
nuestra mente, y a la cual se dirigen todas nuestras estrategias de marketing y
comunicación, hoy ya se habla de un posicionamiento que nos obligará a
re-pensar el nuevo vínculo con los destinatarios en lo inmediato y lo
personalizado del acto de consumir. Un
reconocido portal web hizo una alianza con una marca que produce jabón para
lavarropas, la misma consiste en el diseño de un dispositivo tipo imán que se
coloca en el electrodoméstico para cuando vayamos a lavar y descubramos en ese
mismo instante que no tenemos el jabón suficiente, apretando el botón y a
través de un sistema de datos, en minutos tendré en mi celular la posibilidad
de elegir recibir un envase nuevo del producto en media hora.
Cuando terminé mi
primera carrera nunca imagine estar trabajando con las herramientas con que
cuento ahora, por lo tanto creo en la velocidad de la tecnología y que las
cosas llegan cuando menos las esperas. Ahora, estamos preparados los
diseñadores en comunicación visual para “vender” estos nuevos productos? Cómo
contra atacamos desde la comunicación visual a una empresa que pensó en
aquellas estrategias de posicionamiento físico?. Sino buscamos nuevas estrategias de enseñanza
mirando el entorno, escuchando los movimientos de la tecnología, sino enseñamos
a vencer el miedo a perder, a volver a intentar, a registrar lo que nos rodea,
si alentamos a discutir y refutar lo que nos dijeron, el diseño no perderá su razón de ser: el
motivo por cual yo compro algo, lo elijo, lo escucho y lo trasciendo.
Esta experiencia que estamos aun desarrollando con los
alumnos del último año de la tecnicatura en Diseño Gráfico y Publicitario en
Mariano Moreno Instituto Superior de nuestra ciudad, además de motivar el proceso
de aprendizaje, compartiendo la búsqueda de alternativas y estrategias
especificas para cada problema de diseño en particular, nos permitió
también disminuir el ausentismo de los
alumnos en un 80% y disminuir la deserción de estudiantes en el último año.
Simon Sinek hablando de la generación
Millennial en Inside Quest, dice que ésta se caracteriza por estar estresada, infeliz y con problemas de
autoestima.
La fuerte falta de autoestima, está producida por la educación que aquellos
han recibido, contraponiéndose con sus sueños de poder tener una buena vida con
todo lo que deseaban.
Estos jóvenes, cuando tienen un problema o se sienten
inseguros, no llaman a un amigo o hablan con sus padres, se refugian en las
redes sociales y los videojuegos como una forma adictiva. La ciencia ha
demostrado que las personas que más tiempo pasan en Facebook, sufren índice más
altos de depresión. Además, los Millennial se han criado en un mundo de recompensa instantánea. Primer día de clase y quieren ver
primero el diseño final para luego aprender como es el proceso para crearlo, no
tienen la paciencia de nuestros manuales donde primero debíamos contextualizar,
fundamentar la necesidad de planificar las parte del proceso de forma
independiente para finalizar el cuatrimestre viendo la totalidad, el todo.
Ahora reclaman primero y de forma instantánea el diseño final y desde allí
empezar para atrás.
Encontrar juntos las soluciones pertinentes a los problemas
de diseño, les brinda más seguridad para desarrollar actitudes que mejoren su
autoestima y su capacidad de liderazgo.
Por
eso la importancia de acompañar en el aula, en ese mismo instante donde
necesitan convalidar sus propias decisiones de una estrategia que los lleve a la solución, aquella que los
libros le indicaron que podía hacer pero que ahora debemos experimentar, porque
en la comunicación interpersonal y aun en la masiva, cada persona construye el
significado y el mensaje a su manera.
Se
trata en fin, de acompañarlos con la palabra y la presencia, estimulando su
actitud creativa y resolutiva, abriendo su cabeza a nuevos problemas para
futuras y nuevas soluciones.
Acompañarlos en el observar dentro el aula, en su
club, en la calle, en la feria del mercado, en el cine, en el recital, en el
taller: estar para traducir aquello que observan guiándolos desde el momento
que se presentan los problemas.
Estos nuevos espacios de practica áulica, se integran
con los antiguos laboratorios de multimedia y diseñomática, donde cada alumno
en el aula con su propia computadora,
tableta o teléfono celular están dispuestos a explorar las soluciones
comunicacionales para los casos propuestos. Ya se borró aquella frontera entre
el aula taller y el aula de computación, donde por un lado proyectábamos y
bocetábamos y en el otro recién nos sentábamos a construir los mensajes en las
computadoras, como si fueran compartimentos separados. Ahora todo el proceso de
diseño lo hacemos en el aula, con sus herramientas tecnológicas y con el bagaje
teórico necesario que los alumnos desarrollaron solos en su casa.
Aquel espacio también se integra a la nueva forma de
presentar y evaluar los trabajos de los alumnos adaptados a las nuevas exigencias
tecnológicas del entorno. Diseñamos piezas gráficas para nuevos medios de
comunicación como los teléfonos móviles, que nos obligan a corregir desde los
mismos teléfonos, analizando in situ la verdadera legibilidad, el tiempo de
atención y de lectura, el entorno mismo en el proceso de decodificación, entre
otras variables. Lejos quedo el estar sentado en el banco del profesor
corrigiendo montañas de hojas A3.
Es imprescindible propiciar nuevos espacios de
aprendizaje del diseño que proyecten las aulas hacia la sociedad, acercando la experiencia a
los alumnos enseñándoles a detectar situaciones problemáticas del entorno.
Nos constituimos los docentes, en guías de
observaciones, que los motiva a descubrir sobre todo las distintas maneras de
comportamiento de los públicos, el fin último de nuestro hacer profesional.
Saber mirar, teniendo en claro que variables observar,
es parte de las transformaciones que venimos experimentando en el aula.
Estos nuevos espacios de práctica y estudio teórico
conceptual, desde aquel concepto de “La escuela al revés”, integrado al
desarrollo del espíritu crítico y analítico de observar el entorno, de saber
leer la realidad detectando problemas comunicacionales, hasta la aplicación de
herramientas de investigación de otras ciencias aplicadas al diseño en
comunicación visual, son algunas de las
estrategias que venimos aplicando para devolverle al diseño la expresividad,
funcionalidad y legitimidad que merece, como parte fundamental del sistema
comunicacional social.
Sin embargo, cada día es una nueva experiencia que no
escapa del asombro y de la curiosidad de
ir construyendo una actitud frente al diseño, identificando su función social,
de cohesión y preservación cultural.
En definitiva, un nuevo escenario estamos diseñando mientras
la vida sucede en las aulas taller de diseño, y
todos estamos comprometidos en ello, en este tiempo donde la
comunicación se plantea nuevas soluciones para refundar la disciplina, tenemos
la oportunidad de re-pensar el diseño para devolverle su expresividad y su
función social, humanizando la misma comunicación, reflexionando sobre los
destinatarios sus intereses y expectativas,
donde hoy nos exigen estar con los ojos abiertos preparados para hablar
una a uno y al instante, en un mundo fragmentado donde la imagen esta al poder.
Oppenheimer, A. (2018). ¡Crear o morir!. Buenos Aires.
Debate
Bachelard, G. (1974) “La formación del espíritu científico”. Buenos Aires. Siglo XXI
Serrano, M. (2009).
“Teoría de la Comunicación. La Comunicación, la vida y la sociedad”.
España. Editorial Mac Graw-Hill.

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